GREG DIAMOND

Con sede en Brooklyn, este compositor, guitarrista y director de orquesta críticamente aclamado, crea música inspirada en los sonidos y ritmos latinoamericanos que entran a formar parte del contexto del jazz moderno estilo Nueva York con armonías modales, metros impares, y varios otros elementos. La Red Latinoamericana de Jazz escribe que Diamond es un “compositor de gran madurez y genio” y que su segundo lanzamiento “Conduit” (punto de tiempo) fue catalogado como elección del editor de “los mejores álbumes de 2012″. De hecho, Diamond ha cultivado un sonido distinguible, con su propia su escritura y originalidad al interpretar la guitarra eléctrica, un instrumento que rara vez se utiliza en el contexto del Jazz. www.gregdiamondmusic.com

Greg y su grupo se han presentado en numerosos lugares de Nueva York tales como: The Blue Note, Iridium Jazz Club, el Pub de Joe, Smalls Jazz Club, Zinc Bar, y Nublu. También han participado en festivales de Jazz como por ejemplo: El Festival Internacional de Jazz de Madrid, Festival Barranquijazz, Festival internacional de Jazz contemporáneo Jimmy Glass, Festival internacional de Jazz del Teatro Libre, Festival de Jazz al Parque, y el Festival de Jazz Nublu. En 2007, fue semifinalista en el concurso internacional de guitarra Gibson de Jazz organizado por el Festival de Jazz de Montreux en Suiza, competencia que se lleva a cabo frente a jueces expertos como George Benson, leyenda de la guitarra de jazz. Greg Diamond ha compartido escenario con luminarias de la talla de Seamus Blake, Henry Cole, Antonio Hart, Jon Benítez, Oscar Stagnaro, Stacy Dillard, Emilio Solla, Héctor Martignon, Michael Philip Mossman, Don Friedman, Gretchen Parlato, Asha Puthli, y muchos otros

STEVE TURRE

De origen chicano, Steve Turre se crió en el área de la Bahía de San Francisco, en cuyo ambiente musical se nutrió de diferentes ritmos, que van desde la música mexicana, hasta el blues y el jazz.  Mientras asistía a la Universidad Estatal de Sacramento, se unió a la banda de salsa Escovedo Hermanos, que lo introdujo en las sonoridades del Latin Jazz.

Pero el impulso más importante de su carrera, lo recibió cuando en 1972, el gran Ray Charles lo contrató para ir de gira. Un año más tarde, el mentor de Turre, Woody Shaw lo llevó a los Jazz Messengers de Art Blakey.  Después de su paso por Blakey, Turre pasó a trabajar con una variada lista de músicos del jazz, música latina, y los mundos del pop. Entre éstos, debe mencionarse aquí figuras como las de Dizzy Gillespie, McCoy Tyner, J. J. Johnson, Herbie Hancock, Lester Bowie, Tito Puente, Mongo Santamaría, Van Morrison, Pharoah Sanders, Horace Silver, Max Roach, y Roland Kirk.  Pero es cuando conoce a Rahsaan Roland Kirk, que su vida artística da un giro radical: éste le introduce en el estudio de las sonoridades de conchas marinas de mar, convirtiéndolas luego en instrumentos, que, desde entonces quedaran ligadas a la expresión musical del trombonista chicano.

Los diferentes estilos dentro de la escena jazz por los cuales ha transitado Steve Turre son los siguientes: el Contemporary Jazz, el Free Jazz, el Latin Jazz y el Post Bop.  Dotado de una extraordinaria fluidez como improvisador, la música de Turre como compositor no solo se nutre del gran universo del Jazz; Turre también recurre a ambientes culturales diversos, que van desde la música afrocubana, pasando por la música brasileña, sin olvidar sus raíces mexicanas.

HÉCTOR MARTIGNON

POR JULIANA CAÑAVERAL

Héctor Martignon es un músico cabal, experto en latin jazz. Ha tocado al lado de otros grandes como Ray Barreto, Celia Cruz y Carlinhos Brown, sólo por mencionar algunos. Orquestas alrededor del mundo tocan su música y hasta un libro tiene su sello. Él y sus sonidos le dan la vuelta al planeta de manera constante, pero desde hace 25 años forma parte de la cuota colombiana en la capital del mundo.

A pesar de haber vivido diez años en Alemania, uno en Brasil y haber estado varias veces de visita en Nueva York, llegar a Estados Unidos como inmigrante no fue tan sencillo: “Al principio fue muy, muy difícil, muy duro. Cuando había estado acá un par de semanas todo fue muy divertido, muy aventuroso, pero cuando vine a vivir acá ya la cosa era diferente”.

Además, las islas no son sólo un tema geográfico. Nueva York, para Héctor, es un mundo aparte. “Hay el nivel Estados Unidos y hay el nivel Nueva York. Hay gente en Queens que nunca ha hablado inglés, que se fue aislando del hecho de vivir en Estados Unidos. Uno tiene la opción de reafirmar su cultura o disolverse dentro de esa ensalada”.

Héctor tiene una fuerte influencia de la música clásica y fue pionero en los años 70 entre los grupos que trasladaron sus composiciones al jazz, mezclando a autores como Bach también con ritmos latinos.

“La música clásica ha sido siempre muy importante para mí. Sigue siendo la base, la fuente de donde salen mis ideas, la disciplina, el estudio de la forma y la teoría. Siempre una fuente de inspiración”.

Su talento y el contexto de la época, hicieron que fuera rápido comenzar a trabajar cuando llegó a la gran manzana el 4 de enero de 1989. Héctor cuenta que en esa época había música en vivo de todo tipo, todo el tiempo, en toda la ciudad: “Había días en los que yo hacía cuatro presentaciones en un día. Hoy eso es casi impensable, la ciudad y la cultura han cambiado muchísimo. Ya la gente anda con sus audífonos, se acabó la música en vivo. ¡Se acabó la música! En muchas formas se ha vuelto un evento especial”.

Es que la tecnología constituye un reto para quienes hacen música de calidad. Al menos así lo siente Héctor que relaciona este cambio con el aislamiento producido por herramientas como Internet, ipods y otros reproductores y teléfonos inteligentes. Según el músico, esto también ha afectado la calidad de las producciones.

Pero Héctor sigue vigente, viaja por todo el mundo con sus proyectos e invitado por otros músicos. En el ámbito pedagógico transmite todo su talento y también ayuda a preparar a los aspirantes a Juilliard. Compone para todos los campos artísticos donde los sonidos son clave, como el cine, el teatro o la televisión. Ha hecho música para las famosas conferencias TED e incluso, sus notas le han aportado a la ciencia, al ser usadas por el CERN para el Gran Acelerador de Partículas que descubrió el Bosón de Higgs.

Bandagrande es su proyecto más reciente, un formato casi sinfónico de Big Band con el que está terminando de grabar un disco y que reúne la amalgama de su vida.

Héctor Martignon es otro colombiano en Nueva York, una de nuestras mejores representaciones musicales en el exterior. Otro ejemplo de que cuando las metas están claras, el camino se abona para abrirle paso a nuestros sueños.

Por Juliana Cañaveral

Artículo extraído de la página web de la Radio Difusora Nacional. EL director de la página web dio el permiso para reproducir el artículo en la página web del festival MEDEJAZZ 2016

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